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No hay una clara línea divisoria entre los psicodélicos y otras clases de drogas activas sobre el SNC.
Bajo ciertas condiciones, o al dosaje tóxico, algunas clases de drogas, anticolinérgicas, bromuros, antimalaria, antagonistas de opiáceos, cocaína, anfetaminas y corticoesteroides, pueden inducir ilusiones, alucinaciones, ideas paranoicas y otras alteraciones de ese tipo pueden suceder espontáneamente en estados psicóticos. Sin embargo a pesar de la terminología legal que define a la LSD y drogas relacionadas como alucinógenos, la producción de alucinaciones no es el camino más útil para describir los muy interesantes efectos farmacológicos de este grupo de drogas. Las drogas psicodélicas que se discutirán aquí, pueden producir efectos patológicos como implican los términos, alucinogénicos, psicotomiméticos y psicotogénicos, pero el aspecto que distingue los agentes psicodélicos de otras clases de drogas es su capacidad de inducir un completo estado alterado de percepción, pensamiento y sentimientos y que no se experimentan o no pueden experimentarse excepto en sueños o exaltación religiosa.
La mayoría de las descripciones de los “estados psicodélicos” incluye varios efectos. Hay intensificación de la conciencia o percepción sensorial, a veces acompañada por un incremento de los sentidos pero con una disminución sobre eso que se experimenta. Frecuentemente hay un sentimiento que una parte de uno mismo es un observador pasivo y otra parte participa y recibe la vivida e inusual experiencia sensorial. El medio ambiente puede ser percibido como novedoso, a veces bello y armonioso. La atención del usuario se vuelve hacia el interior. En este estado la menor sensación puede adquirir un profundo significado. Comúnmente hay una capacidad disminuida para diferenciar los límites de un objeto de otro o de este con el medio ambiente. Asociado con la perdida de los límites puede haber un sentido de unión con el “cosmos”. La mayoría de las drogas que son consideradas como psicodélicas se relacionan con una estructura indol-alkyl-aminas, tales como LSD, psilocibina, psilocina, dimetil-triptamina (DMT), dietiltriptamina (DET) o con las feniletilaminas (mezcalina) o fenil-isopropilaminas, tales como la 2.5 dimetoxy-4-metil anfetamina (DOM –STP).
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